Corporalidad del embarazo

El estado de embarazo modifica la corporalidad femenina no sólo en el plano fisiológico, en el aspecto externo, con los cambios de volumen del propio cuerpo, sino también en el estado emocional sensitivo y sicológico y en la relación con los demás. 
Vamos a estudiar por separado esos tres factores de corporalidad: 
físico, síquico y sociológico.
Aspecto fisiológico

A lo largo de toda la gestación la embarazada va acusando unas modificaciones en su cuerpo, que se hacen más notables a medida que avanza el estado de gravidez. El embarazo significa sobrecargar el organismo con unos cuantos quilos más de lo que el sistema músculo-esquelétíco está acostumbrado a transportar. Estos quilos se reparten en muslos, que engrasan hasta la rodilla; nalgas, que aumentan en volumen; antebrazos y, sobre todo, en el útero, que provoca por un lado la traslación del centro de gravedad y, por otro, una serie de presiones sobre órganos vecinos.

Durante el embarazo el centro de gravedad asciende y se adelanta, pero sin llegar a salir de la base, lo que la posibilita más para perder el equilibrio. Para compensarlo, la gestante dobla la columna vertebral hacia atrás; con esto queda subsanado ese desplazamiento, pero deja a la columna en situación anómala. El organismo dispone del sistema muscular paravertebral que va a actuar, en este caso, para corregir la nueva situación anómala creada; pero la falta de hábito en el uso de este sistema paravertebral da la sensación de una insuficiencia muscular, se sienten dolores de espalda y, en suma, aparece una dificultad nueva en la utilización del cuerpo. 
El aumento del útero supone una mayor ocupación del espacio abdominal, ejerciendo más presión en los órganos cercanos y disminuyendo la capacidad pulmonar y provocando sensación de insuficiencia respiratoria y cansancio; en la parte inferior empuja sobre la vejiga progresivamente, hasta aumentar en por lo menos tres cuartos la frecuencia de micciones; el estómago y los intestinos se ven comprimidos, desacelerando el proceso digestivo; en términos generales, toda la parte inferior del cuerpo, por efecto de gravedad y aumento de volumen, frena la circulación sanguínea en el retorno. El trabajo que debe realizar el corazón aumenta un 25 por ciento, lo que produce una pequeña congestión nasal y auditiva, dilatación del uréter y de la pelvis renal. Las articulaciones que unen los huesos pelvianos se reblandecen y pueden hacer sentir un dolor en esa parte del cuerpo. 
En la piel aparecen oscurecimientos en las zonas pigmentadas: Areolas de las mamas, labios, lunares; aparición de cloasma o paño en la frente, alrededor de la boca o en los márgenes de la nariz. 
El pecho aumenta de volumen casi desde el principio del embarazo y se vuelve menos turgente y más blando. 
Otros cambios que se acusan son: Inapetencia, mareo, vómitos, disminución de fuerzas, sueño excesivo y rechazo de olores fuertes. 

 

 
 
 
 
 
 
 

Aspecto sicológico y sociológico

El embarazo es tan variopinto en su aspecto sicológico como lo es la personalidad de cada mujer; es por tanto muy difícil generalizar al respecto. En lo que a nosotros nos interesa, hay que resaltar que la sicología de la embarazada es muy cambiante, porque así lo es la propia naturaleza del embarazo, una evolución en cada instante, de principio a final, en el parto y el post-parto. 
 

Hay tres etapas sicológicas bien diferenciadas que se corresponden cronológicamente con los tres trimestres de la gestación: 

  • El primer momento sicológico del embarazo, que en buena medida condiciona los dos siguientes, es aquel en que la mujer nota que está embarazada,  que ha quedado embarazada. Aquí pueden darse todos los estados de ánimo imaginables. 
  • El segundo período comienza cuando el embarazo se hace evidente; puede empezar con la apreciación de otra persona que dice: Se ve que está embarazada. 
  • El tercer período es el de la gestación avanzada y la proximidad del parto.
  • Por lo general, si los dos anteriores han transcurrido en un estado sicológico y emocional no controlado, en el tercero suelen darse casos de excesivo cuidado o excesiva dejadez. 
    Por fortuna, hoy día lo más frecuente es que el tener hijos corresponde a un acto voluntario y planificado de antemano; de ello resulta que el embarazo es un hecho deseado, recibido positivamente por la mujer y quienes están en su entorno y, desde la primera noticia hasta el parto, inspira alegría, optimismo y buena esperanza. Los estados de ansiedad, miedo, desconfianza e incluso rechazo, disminuyen en gran parte si la embarazada sigue los consejos médicos, que producen los efectos contrarios: Seguridad, confianza y optimismo. 

    A 6 semanas de la fecundación;
    embrión de 1 cm.
     

    A 24 el embarazo comienza a hacerse evidente; el volumen del útero abulta ya el bajo vientre y está por encima del hombligo de la embarazada.
     

    Siete meses; gestación avanzada. 
     

    Embarazada en las semanas del parto.
    morfologia inicial
    después de 20 semanas
    en torno a los 7 meses
    en el mes del parto
     
     
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