Sobre la mujer gestante, en las diversas culturas

En las habitaciones humanas de la antigua Europa se encuentran multitud de estatuillas que representan pequeñas divinidades “materno-femeninas”. Algunos grabados son de tal estilización que se pueden comparar con el más exquisito arte pictórico rupestre. La feminidad, en sus caracteres maternales, ha gozado de un tipo de consideración superior desde los orígenes de nuestros tiempos. 
 

 


Calco de Gaussen sobre el grabado de figuración femenina en la cueva rupestre de Le Gabillou (Dordogne, Francia).
 
Durante las etapas de las culturas más prósperas de la historia antigua, Asiria, Babilonia, Persia y Egipto, la mujer encinta detenta un prestigio aún más elevado, un verdadero culto, quedando su vida dentro de templos esotéricos y palacios. Esta sofisticación de la mujer madre es tan interesante que resulta ser una constante fuente de inspiración en los estudios de diseño. 
A pesar de que el rol de la mujer gestante y madre tiene caracteres que han sido constantes desde el origen de los tiempos; sin embargo cada cultura ha añadido matices muy peculiares. 

La cultura judía y cristiana son tan parecidas como contradictorias entre sí respecto a la mujer madre, no solamente porque la ética y la moral cristiana dependen bastante de las costumbres de un Papa o de un obispo, sino porque, en su origen, la doctrina cristiana es una lectura parcial de la Biblia; ello es el pie derecho del integrismo, por un lado, y de los adversarios del cristianismo, por otro. Esto, que no pasa de ser una hipótesis, cuenta con un ejemplo clarísimo para ilustrarlo; nos referimos a la Anunciación de la Virgen María. 
La teología escolástica disolvió esta belleza divagando en las cuestiones metafísicas del embarazo de la Virgen. El día en que la pareja José y María acuden al templo para presentar al hijo Jesús es institucionalizado por la Iglesia Católica como fiesta de la purificación de la Virgen. ¿Purificación de qué? Esa asistencia al templo es la presentación a la vida, tanto civil como religiosa, del hijo recién nacido porque así lo decían las leyes judías; la cuarentena que observa María no es de purificación moral sino la cuarentena sanitaria que la ley judía prescribe tan sabiamente como lo hacen la medicina y la legislación laboral en nuestros días. Si embargo es la parquedad de la interpretación crístiano-romana quien introduce la Purificación en la liturgia.
(El rito de purificación de la madre existió como práctica en las parroquias españolas hasta los años cincuenta, Se decía de la recién madre que “salía a misa” y era purificada con una bendición de agua bendita en la puerta del templo, mientras Portaba una vela de cera encendida). 
Pocos pasajes tan bellos en el Nuevo Testamento como este; quizás es el motivo más abundante en toda la historia del Arte: Anunciaciones, Inmaculadas, Nacimientos. El “Magnificat” supera en hermosura y emoción al lirismo y la mística de los salmos del Antiguo Testamento.
Engrandece mi alma al Señor 
y se alegra mi espíritu en Dios mi salvador. 
... El Señor hizo en mí maravillas. 
Gloria al Señor.
 
(Purificación de la Virgen. Fiesta del 2 de febrero, en el calendario litúrgico). 
   
En la época clásica de Grecia y Roma, la feminidad - fecundidad - maternidad trasciende también de las costumbres a la mitología, con sus diosas correspondientes. El rol social de la madre en la vida civil alcanzaba un prestigio que quizás no tiene parangón en la Historia. Las matronas romanas detentan un estátus tan noble como el de cualquier patricio senador o militar. Mientras están encinta encontramos a estas matronas presentes en toda la vida activa pública y privada. 
La cultura islámica tradicional circunscribe la vida de la mujer a ámbitos muy reservados, En lo referente al entorno de gestación, parto y post-parto es más cerrado todavía
 
GRECIA ROMA  SIGNIFICADO
Hera Juno Matrimonio
Artemisa Diana Castidad
Afrodita Venus Amor, belleza
Hestia Vesta Valores domésticos
   
Las sociedades primitivas actuales, o culturas indígenas modernas, tienen una particularidad que es común entre ellas y consiste en los cuidados especiales por la alimentación de la futura madre. A la mujer maricopa, india norteamericana, se le advierte que no coma grasa, por miedo a que su hijo se halle recubierto con una membrana de grasa en el momento de su nacimiento. La india sampoal come frugalmente para que el parto sea más fácil. En los jíbaros de la Amazonía se prohibe la sal y el dulce. La pareja ila de Rhodesia, hombre y mujer, no comen carne de antílope porque el cachorro de este animal nace ciegos. Estas reglas alimentarias surgen por la sencilla razón de que la mujer embarazada, al necesitar más alimento al final de su embarazo, modifica automáticament, e sus costumbres alimentarlas. La aparición de un cambio en las pautas de comportamiento estimula un interés en la regulación del mismo. Los indígenas de las regiones andinas, descendientes en su mayoría de los incas, no viven hoy como en los dorados tiempos de aquel imperio y tienen a sus mujeres permanentemente ocupadas en faenas de la casa y de la agricultura. 
Con el bebé anidado en la espalda dentro de una manta, trabajan durante todo el día de forma que la lactancia de los pequeños es para ellas una prolongación de la gestación. 
En la sociedad actual de los países desarrollados, donde es inevitable contemplar a la mujer en el mismo plano social que al hombre, se dan comportamientos varios en ámbitos diversos y no en uno solo los aspectos tópicos pueden dividirse en dos grandes ámbitos: Familiar y extra-familiar; siendo el segundo, en gran parte, una ampliación del primero. 
Dentro de la familia, la embarazada atiende al mismo cometido que la no embarazada y tiene las mismas necesidades de su vida antes de la gestación, sumadas las de ésta, causadas por los cambios fisiológicos ya descritos.
En el ámbito extra-familiar la mujer embarazada lo es tanto sí también es madre y/o esposa como si no; en ambos casos tiene el mismo reconocimiento social de “señora embarazada”.
Salvo las excepciones en que la mala educación y la violencia producen malos tratos en el comportamiento social, lo normal es que tanto la familia como la sociedad redoblen las atenciones hacia la mujer encinta, correspondiendo a esa idealización que de ella se ha hecho históricamente y que hemos venido exponiendo. 
Muchas mujeres gustarían de tener ese trato de favor sin verse obligadas a soportar por otro lado las molestias del embarazo. 

 

   
Dos empresarias neoyorquinas encontraron la solución para satisfacerles ese deseo comercializando lo que bautizaron como “pwf” y que consistía en un cojín en satén bordado, con encajes y estampados de rosas, adaptable al vientre de la simulada mamá. Maclay & Sampson vendían esta cómoda prótesis a unos $20.00 US de los años setenta; posteriormente fundaron una sociedad con el nombre de Milagrosa Concepción. 

El “pwf” de Maclay & Sampson; USA, 1970.
   
Lo que nosotros deducimos con estas premisas es que el diseñador de moda pre-mamá deberá tener en cuenta la doble condición de mujer y embarazada y no olvidar la primera para dedicarse exclusivamente a la segunda, porque conducirla a despersonalizarla en parte. 
Con el diseño hay que servir por añadidura, a las exigencias ocupacionales de la mujer activa, 
Seguramente es esta la cuestión que más preocupa; pero no debe serlo tanto que reste importancia a los demás aspectos, 
Hasta seis semanas antes de la fecha probable de parto, la embarazada debe asistir al trabajo para tener derecho a una licencia por maternidad retribuida. Pero, además de su ocupación laboral/profesional, la embarazada y la madre reciente prosiguen su otra actividad social, de ocio y de entretenimiento, desde las visitas al médico hasta los espectáculos, las fiestas y el deporte. 

 

 

El diseño de la moda pre-mamá contempla a la embarazada como mujer en todos los aspectos, en toda su personalidad y en todo momento.



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