La figura femenina tiene menos músculo
y más grasa, que se asienta preferentemente en nalgas, vientre,
pecho y parte interna de los muslos,
Todas estas diferencias fisiológicas,
tan notables, entre los sexos masculino y femenino están, como hemos
dicho, determinadas por las funciones distintas que unos y otros tienen
en la reproducción.
En cuanto a las diferencias intelectuales
que se dan en la realidad entre hombres y mujeres no vienen determinadas
por las funciones distintas de paternidad y maternidad, que no requieren
grados distintos ni diferentes de inteligencia, sino de la educación
que uno y otro sexo han recibido. En descargo de esta aberración
educacional, que se ha mantenido históricamente en casi todos los
períodos de la civilización, debemos decir que la circunstancia
de embarazo, parto y lactancia, con los avances médicos, clínicos
y de calidad de vida, ha pasado de ser algo traumático a ser normal
en la vida de la mujer, sin graves riesgos ni limitaciones salvo en los
casos extremos.
Si bien las perspectivas de futuro,
incluso en el futuro inmediato, son muy positivas, somos conscientes de
que en la actualidad de este trabajo las diferencias en nuestra sociedad
son todavía evidentes entre el hombre y la mujer.
El sistema educativo parece empujar
de modo diferente a hombres y mujeres hacia distintas elecciones profesionales,
de manera que las estudiantes eligen, en una proporción muy inferior
a sus compañeros varones, las carreras científicas y tecnológicas.
Pero, aparte de esta diferenciación, en el interior de los procesos
educativos se produce a menudo una implícita confirmación
de los roles tradicionales del hombre y de la mujer, con la consiguiente
discriminación en perjuicio de las mujeres.
Fundamentos del interés de este
trabajo
Con todo lo que precede, nos interesa
dejar claros los siguientes extremos. Primero, que las diferencias fisiológicas
entre el hombre y la mujer están en función de su diferente
cometido en la reproducción; por tanto son naturales; otras diferencias
intelectuales son el producto de una discriminación en la educación
únicamente y por tanto son artificiales y susceptibles de ser cambiadas.
Todo lo que contribuya a cambiar esta
orientación en la educación de los niños y niñas
será positivo para que la mujer afronte, de una forma nueva, la
circunstancia de su gestación y su maternidad, llegando a conseguir
que ello sea un hecho social nada excluyente.
Se han dado cronológicamente
una serie de factores que han condicionado la vestimenta femenina durante
la gestación, con independencia, claro está, de los cambios
que la gestación produce en el propio cuerpo de la mujer. Estos
cambios en la corporalidad del embarazo los estudiaremos más adelante.
En la cronología de estos factores vamos a limitar el estudio a
un período relativamente breve, para acercarnos a la actualidad,
que es la que más nos interesa. Lo vamos a estructurar así:
1. Movimiento poblacional del campo
a la ciudad
2. Disminución del servicio domestico.
3. Incorporación progresiva de
la mujer a los trabajos
4. Desarrollo de la sociedad de consumo.
Incremento del consumo de moda. Aparición de la moda pre-mamá
Movimiento poblacional de campo a la
ciudad
Durante los primeros 70 años
de este siglo la población rural española permaneció
estacionaria en torno a los 4 - 5 millones, mientras que la población
total prácticamente se duplicó. La sola constatación
de este hecho es suficiente para darse una idea del cambio social que esto
supone. Los sociólogos han mostrado tal interés por el hecho
migratorio del campo a la ciudad que lo catalogan como una etapa en sí
mismo de cambio social, no sólo existe una sociedad diferente antes
de la emigración y otra después, existe otra y con caracteres
muy peculiares, que se da justamente durante los años 60 cuando
las gentes campesinas dejan sus pueblos y crean los arrabales modernos
en las ciudades, en las grandes ciudades sobre todo.
A pesar del entusiasmo con que los sociólogos
han estudiado este fenómeno, todavía falta verlo en su conjunto
para darse cuenta de la enorme transformación que supuso. Hay que
tener en cuenta que en este país esos años coincidieron con
la guerra de Vietnam y con el mayo francés, con acontecimientos
que resultaban anacrónicos para España y que, sin embargo,
eran contemporáneos a otros nuestros como los planes de desarrollo
del general Franco y al lleno masivo en las universidades. El primer anacronismo
se daba porque este país no había pasado por la Segunda Guerra
Mundial y porque el cambio poblacional a que aludimos ya se había
dado en Europa muchos años antes. Mientras que en el 60 la población
rural en España era al 19 %, en Francia y Alemania había
quedado ya muy próxima al 10%.
Más que sociólogos, quizás
sean estudiosos de otros temas, como, por ejemplo, los de la música
pop-rock, quienes vean el fenómeno migratorio como algo más
complejo que un cambio económico e industrial. Mirado desde lejos,
desde un imaginario punto de vista muy alto, se vería cómo
esos grandes núcleos urbanos ejercen un cierto magnetismo sobre
los campesinos jóvenes y adultos; los atraen en masa hacia sí.
¿ La producción masiva de comunicación tuvo la culpa?
¿ La difusión de una inquietud cultural generalizada?
Imaginen por un momento aquellas mujeres
campesinas que llegaban a la ciudad desde los sobrios pueblos de todas
las regiones del país; allí habían vivido junto a
sus mayores, atareados todos en una faena común, la labranza y la
cría de animales domésticos. Cada hijo que nacía en
la antigua familia rural era criado a la vez por tres generaciones en una
sola: los hermanos, los padres y los abuelos en la misma casa; era bien
difícil distinguir quién era la madre porque la madre y 1a
abuela vestían las mismas sayas. Y no sólo esto, sino que
la madre más reciente quizás ni siquiera necesitó
transformar su vestimenta durante la gestación.
Cuando esa mujer rural ya es urbana
y vuelve a ser madre lo será de una forma diferente. En primer lugar
habrá cambiado la ropa oscura y resistente del trabajo en el campo
por otra más liviana, más variada de color y seguramente
más barata. Pero, sobre todo, va a ser madre ella sola, porque los
abuelos han quedado en el pueblo. Esta es, con seguridad, la primera vez
que la mujer ciudadana nueva se centra en ser madre; a esto hay que añadir
el interés que la mujer pone en diferenciar su nueva forma de vida
de la anterior.
Llamamos la atención sobre esta
circunstancia porque se trata del momento en que el embarazo se delimita
y se contestualiza como hecho diferenciado de los demás dentro de
la vida familiar.
|